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domingo, 7 de agosto de 2016

El Rodaballo, la colección completa ahora online


En los años noventa y hasta 2006 tuve el privilegio de participar del colectivo editor de la revista El Rodaballo. Para mi fueron años de enorme aprendizaje y, visto retrospectivamente, fue una de las revistas de cultura y política más interesantes de esa época. Allí volqué algunos de mis primeros ensayos, de calidad desigual, como todo lo que uno hace cuando está comenzando.

El Cedinci acaba de poner online la colección completa. Me pidieron que hiciera una presentación breve, que incluyo a continuación.

Puede visualizarse aquí







El Rodaballo, Revista de Política y Cultura fue una revista político-cultural editada en la ciudad de Buenos Aires entre noviembre de 1994 y el verano de 2006, con un total de 16 números (aparecidos en intervalos variables en 14 volúmenes). Los primeros dos números son de responsabilidad de un Comité Editorial formado por Raquel Angel, Blas de Santos, Eduardo Grüner, Alberto Guilis y Horacio Tarcus. El tercero inaugura la “Segunda Época” de la revista y viene con cambios importantes: el tamaño se reduce y desaparece el Comité Editorial, reemplazado por una Dirección Editorial a cargo de Blas de Santos y Horacio Tarcus, quienes permanecerán en esa función hasta el final. En el noveno número, sin embargo, reaparece un Colectivo Editor acompañando a los directores, formado por Ezequiel Adamovsky, Eduardo Grüner, Roberto Pittaluga, Martha Rosenberg y Dardo Scavino. En números posteriores se sumaron a ese colectivo Martín Bergel, Ana Longoni, Mabel Bellucci (sólo en el número 14), Alejandra Ciriza, Ariel Petruccelli y, para el número final, Maristella Svampa (Grüner dejó de figurar como miembro desde el número 14).
En su primer Editorial la revista anuncia que se propone contribuir a la “reconstrucción de la identidad de la cultura política que solía llamarse ‘socialismo revolucionario’” aunque de una manera crítica, sin nostalgias ni fantasías de mero “renacimiento”. El antagonismo principal que se percibe en esta presentación es el que opone a la revista a quienes abandonaron el horizonte revolucionario para abrazar el posibilismo y el progresismo: “no somos progres, no somos liberales”, afirma; “no nos sentimos representados por la centroizquierda ni por sus valores”. Por otra parte, la revista anuncia que también se apartará de la “izquierda tradicional” y del “marxismo vulgar” con vocación de renovar teórica y prácticamente el proyecto socialista. Estos propósitos estuvieron presentes hasta el final, aunque hacia los últimos números se nota un tercer eje de antagonismo que gana visibilidad, que opone la revista al “populismo” y a la influencia de la tradición nacional-popular dentro de la izquierda.
A partir de estas definiciones, ER entró en diálogo y polémica con otras publicaciones y con algunos grupos de intelectuales. El eje antiprogresista la opuso con frecuencia a los que se habían nucleado en la revista Punto de Vista, a los se habían visto seducidos por la experiencia del FREPASO y, hacia el final, a los intelectuales de vocación más “institucionalista” que desconfiaban de las experiencias de autoorganización que emergieron luego de 2001. A partir del número 11-12 la discusión contra el “populismo” produjo debates intensos con la revista El Ojo Mocho, con su animador Horacio González, con los editores de La escena contemporánea y con Carlos Correas. El tercer eje de disputa, con la izquierda tradicional, fue más genérico y transitó por la crítica de los partidos trotskystas y comunistas y por la renovación crítica del canon del marxismo. El momento más destacado en este sentido correspondió a la aparición del número 9: Luis Zamora eligió entonces a ER para hacer públicos los motivos de su alejamiento del trotskysmo en un extenso texto teórico-político, mientras que Horacio Tarcus publicó su influyente ensayo “La secta política”.
 Discutiendo en esos frentes, ER también intervino vigorosamente en los debates del campo académico y universitario, cuestionando a los intelectuales progresistas que participaron en la tendencia a la privatización de los estudios de posgrado (mediante la solicitada “Un nuevo patriciado”, publicada en el número 2), contra la presión del campo académico hacia la hiperespecialización y el abandono de la conexión con los horizontes políticos (con el “Manifiesto de Octubre”, incluido como separata en el número 8) y criticando a las viejas y nuevas conducciones de la carrera de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA (con el texto “Sobre la crisis de la Facultad de Filosofía y Letras”, del número 15).
            Además de estas preocupaciones fundamentales, ER se caracterizó por su atención permanente a algunos otros temas. Las cuestiones de género y del movimiento feminista y queer estuvieron muy presentes desde el primer número y hasta el final. Lo mismo vale para la historia de la izquierda, las políticas de la memoria y las discusiones filosóficas en torno del sujeto, de la utopía y sobre los cambios en el capitalismo. En menor medida, también se ocupó de la temas de crítica literaria y del cine. ER fue también la primera revista local que se interesó por el movimiento de resistencia global, tema constante a partir del número 10; por entonces se involucró intensamente en las discusiones sobre el movimiento piquetero y asambleario en Argentina.
Los autores locales que colaboraron con la revista incluyen a Nicolás Casullo, León Rozitchner, Martín Caparrós, Adolfo Gilly, Alejandro Grimson, María Pía López, Ricardo Strafacce, Helios Prieto, Florencia Abbate, Pilar Calveiro y Rita Segato, entre otros. El Rodaballo contribuyó decisivamente a poner en circulación algunos debates y autores internacionales, a veces en traducciones propias. Así, en sus páginas aparecieron textos de Perry Anderson, Michael Löwy, John Holloway, Frederic Jameson, Terry Eagleton, Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Negri, Karel Kosik, Nancy Fraser, Judith Butler, Slavoj Zizek, Andre Gorz, Sandro Mezzadra e Immanuel Wallerstein, entre otros. La renovación que propuso en el plano de los debates político-intelectuales vino de la mano de una atención por el diseño y el arte de tapa, que destacó a ER entre las revistas de su época.



Ezequiel Adamovsky

martes, 22 de diciembre de 2015

Video-documental

19/20 Ecos de una rebelión


Realizado por Barra Productions y Maité Llanos, Mariana Percovich, Juan Laguna, Martín Bergel, Ezequiel Adamovsky, Maria Eva Blotta y Frederico Sainz

Estrenado en diciembre de 2002

Duración: 47 minutos


Sinopsis: El 19 y 20 de diciembre de 2001 la resistencia a las políticas neoliberales en Argentina se transformó en rebelión. Miles de personas tomaron las calles. En medio de la represión, 35 fueron asesinadas. ¿Cómo se vivió esta rebelión? ¿Qué influencias tuvo en Argentina y en el movimiento de resistencia global? A través de más de treinta entrevistas a piqueteros, asambleístas, ahorristas, vecinos, obreros de fábricas tomadas, campesinos y activistas de distintas partes del mundo, este video muestra de qué manera las nuevas formas políticas creadas por la rebelión argentina inspiraron a hombres y mujeres de todo el planeta a continuar y profundizar la resistencia.

El video incluye entrevistas originales a Naomi Klein, Arundhati Roy, Tariq Ali, Sebatiao Salgado, Avi Lewis y John Jordan, entre otros, y muestra por primera vez imágenes de manifestaciones y acciones inspiradas en Argentina en más de diez países diferentes.





(English subtitles here)

jueves, 18 de julio de 2013

Revista Contra-Tiempos

Una nueva aventura editorial en la que nos embarcamos con algunos amigos. Una revista que se propone alimentar algunos debates que creemos necesarios para colaborar con el nacimiento de una nueva izquierda. Este es el primer número.

Contra-Tiempos
número 0: El socialismo de nuestro tiempo
mayo 2013




Colectivo Editor:

Ezequiel Adamovsky
Aldo Casas
Ernesto Hernández
Martín Mosquera
Jorgelina Matusevicius
Ariel Petruccelli 
Laura Sotelo


ÍNDICE
EDITORIAL: Cartas de navegación
Dilemas y desafíos del socialismo de nuestro tiempo. Ariel Petruccelli
Crisis sobre crisis. Aldo Casas
Marxistas, igualitaristas y liberales. Variaciones en torno a un dialogo necesario. Fernando Lizarraga
Nuevas apuestas, viejos problemas. Apuntes para una caracterización de la nueva izquierda argentina. Jorgelina Matusevicius
Una crítica de las “dos almas” de la teoría marxista del partido. Hipotesis sobre la organización política. Martín Mosquera – Tomás Callegari
La somnolencia y la historia. Una crítica a Badiou. Laura Sotelo.
Entrevista a Daniel Bensaid (2006)

Editorial: CARTAS DE NAVEGACIÓN
Contra-tiempos es - o aspira a ser - una publicación teórico-política comprometida con la reconstrucción de un proyecto socialista y democrático para nuestro siglo. Las líneas que siguen no pretenden ser un manifiesto sino, meramente, una suerte de presentación compendiada de las intenciones y las perspectivas del colectivo que conformamos. ¿Para qué? En primer lugar para desarrollar una labor intelectual sobre los temas que nos apasionan: la comprensión del mundo en que vivimos y las vías por la que se puede cambiarlo. Claro, esto presupone un acuerdo básico: no nos agrada demasiado este mundo nuestro. Navegamos, pues, en el barco de la izquierda, y se nos eriza la piel cuando las banderas de la revolución se agitan al viento.
Bien sabemos, sin embargo, lo maltrecha que ha quedado nuestra nave tras un accidentado periplo ya centenario. Y no ignoramos lo defectuosas que han resultado nuestras cartas de navegación. Se impone, pues, recomponer nuestro barco y revisar nuestras cartas, rehacer nuestras fuerzas y profundizar nuestros saberes. Con todo, no es razonable desenvolver nuestra empresa a la intemperie. Así como no se levantan castillos en el aire, tampoco se repara o construye naves a mar abierto. Habrá que buscar costas protegidas: y ese refugio, creemos, nos lo proporciona el archipiélago de los mil y un marxismos. Es clara, por consiguiente, la tradición teórico-política de la que nos sentimos parte. Pero sentirnos parte no significa que estemos allí completamente a gusto. Indispensable para cualquier proyecto anti-capitalista, el marxismo no puede reclamar exclusividad en esos empeños, ni en el pasado ni, mucho menos, de cara al futuro. Asumimos complacidos la irreductible pluralidad teórica y política de los nuevos movimientos sociales y políticos.
Nuestro presente asiste al estallido de la mayor crisis del capitalismo mundial desde los años treinta, lo cual enmarca y determina las características generales de la etapa. A su vez, puestos en perspectiva histórico-mundial, hay otros dos rasgos fundamentales de los tiempos que nos toca vivir: por un lado, el cierre de una época histórica producido por el colapso de los regímenes del llamado “socialismo real” y por la derrota histórica que sufrió la clase trabajadora en los últimos decenios del siglo XX  -con la consiguiente crisis  de alternativas socialmente viables al capitalismo-, y, por otro lado, el inicio, hacia fines de los años noventa, de una primer fase de ascenso de las luchas populares, vinculada a un fuerte protagonismo de los nuevos movimientos sociales. Sin embargo, este proceso de recomposición social y política de las clases subalternas dio sus primeros pasos acarreando las cicatrices de su situación precedente. Es decir, la despolitización y la ausencia de un proyecto contra-hegemónico alternativo, características propias de la fuerte derrota que se intentaba dejar atrás. Así se hizo de “la necesidad virtud” y se difundieron concepciones ingenuamente “horizontalistas”, que tendían a criticar toda forma de representación, delegación u organización estable y rechazaban toda dimensión específicamente política de la lucha anti-capitalista. Estos rasgos de ingenuidad y espontaneismo empiezan a ser dejadas de lado, lo que obliga a enfrentar nuevos problemas y a reabrir  viejos debates (sobre las formas organizativas, el Estado, la lucha parlamentaria, etc.)
El mundo de las últimas décadas ha experimentado importantes transformaciones económicas, políticas, sociales y culturales que han alterado las coordenadas objetivas de la lucha de clases y los antagonismos sociales (nacionales, regionales, étnicos, de género, etc.), así  como la propia subjetividad e identidad de los agentes involucrados. Calibrar estos cambios, sopesarlos, interpretarlos, debe ser parte de la tarea. Pero, partimos de la convicción inicial de que su magnitud es tal que nos obliga, a las izquierdas, a replantear nuestras estrategias, nuestros modelos de organización e incluso muchas de nuestras pautas culturales. En este sentido, pensamos que es necesario ir más allá de la izquierda histórica, la cual, por lo demás, no tuvo demasiada fortuna a la hora de cumplir sus objetivos.
Nuestro compromiso es, entonces, con la construcción de una nueva izquierda anticapitalista que pueda superar los rasgos sectarios y burocráticos de las organizaciones tradicionales. Limitaciones éstas que le impidieron a la izquierda revolucionaria desarrollar una inserción genuina en el movimiento de masas y convertirse en una verdadera fuerza popular con presencia efectiva en la vida de las clases subalternas. Partiendo de la premisa de que es necesario renovar al anti-capitalismo militante, nos proponemos analizar y discutir qué es lo que debería ser cambiado, y por qué; así como explorar los vínculos de continuidad y ruptura que las actualmente emergentes experiencias organizativas  mantienen con sus predecesoras. No se trata de cambiar por cambiar y  siempre es bueno conocer el pasado: mucho de lo que hoy se consideran novedades propias del nuevo activismo se funda en premisas con antiguos precedentes. Sin embargo, por imprecisos que resulten sus contornos y por relativas que sean sus “novedades”, pensamos que efectivamente asistimos a la lenta emergencia de una nueva izquierda en nuestro país. Y su gestación, creemos también, se explica en buena medida por los cambios ocurridos en nuestras sociedades, en el mundo del trabajo y en la lucha de clases. La necesidad de dar respuesta a tales cambios es, por último, lo que legitima y justifica su surgimiento. Con todo, no hay garantía alguna de que las nuevas respuestas que ensayemos se vean coronadas por el éxito.
Si por “vieja izquierda” entendemos a la que a grandes rasgos se identifica con una interpretación canónica y dogmática del denominado “modelo bolchevique del partido y la estrategia” (más allá de las heterogéneas variantes de la “familia” leninista: maoísta, troskysta, estalinista, etc.), la “nueva izquierda” está constituida, en un primer sentido, por quienes problematizan el legado de esta tradición fuera de toda escolástica, cuestionando los aspectos de aquella metodología y orientación que hayan perdido validez y reactualizando la tradición de un modo creativo, crítico y anti-dogmático. En un segundo sentido, empieza a entreverse en este espacio político emergente una concepción de la política como construcción de hegemonía, es decir, como el progresivo despliegue de nuevas instituciones, subjetividades y relaciones sociales, valores y prácticas, en disputa con los actualmente hegemónicos. La búsqueda de nuevas formas organizativas que puedan articular eficacia política con las más amplia democracia,  la aspiración a una política de masas, la centralidad de la lucha cultural, la crítica al izquierdismo maximalista y la revalorización de las conquistas reivindicativas parciales, constituyen algunas de las coordenadas generales que, de un modo “desigual y combinado”, caracterizan a las nuevas experiencias organizativas.
En cualquier caso, estamos convencidos de que no será refugiándose en eternas verdades que no han pasado la prueba de la práctica social como la izquierda logrará estar a la altura de los nuevos tiempos. Debemos atrevernos a innovar. Pero, es importante decirlo, sin ceder a las siempre listas modas académicas, ni pretender construir una “novedad radical” que procure no tener deudas con su pasado o tradición.  Es ciertamente un riesgo de cualquier proyecto de renovación de la izquierda el hacer tabla rasa del pasado, ignorando por esa vía los lazos que la unen con sus ancestros y privándose de entender, en el camino, las razones que explican por qué la izquierda fue lo que fue; y por qué se impusieron ciertas concepciones y corrientes, y no otras. Pero riesgo no es fatalidad. Nuestro compromiso con la innovación no es menos fuerte que nuestro compromiso con el conocimiento del pasado. No se trata de sepultar el pasado, más bien se trata de hacer beneficio de inventario.
Nos proponemos deliberadamente pensar a largo plazo, extender la mirada tanto hacia los procesos del pasado que gestaron nuestro tiempo, como a las posibilidades inciertas que se prefiguran hacia el futuro. Pero por más voluntad que se tenga en pensar en términos de estructuras sociales y plazos largos, vivimos en la corta temporalidad humana, atrapados en coyunturas. Pensamos y actuamos, pues, situados. Histórica, social, política y geográficamente situados. Pero, es el compromiso asumido, procuraremos ir más allá de las urgencias de la coyuntura.
Desde las páginas de Contra-tiempos aspiramos a recuperar el pensamiento estratégico, aquel que tuvo su último esplendor hace décadas en los debates suscitados al calor del 68 europeo, la “vía chilena al socialismo”, la revolución de los claveles, las organizaciones político-militares latinoamericanas y las luchas anti-coloniales. A su vez, hay una serie de temas que la nueva izquierda en ciernes ha adoptado que, sin estar necesariamente ausentes en el pasado, tuvieron en él una presencia más bien subordinada o marginal. Enumeremos simplemente algunos de ellos: la crítica al socialismo progresista que todo lo cifra en el desarrollo económico, la importancia concedida a los problemas ecológicos, la reflexión ética, la crítica a lo que se llama “modelo leninista de partido”, los dilemas planteados por la “crisis de alternativas” abierta tras la debacle del  “socialismo real”, un renovado interés por la dimensión utópica de la práctica revolucionaria, la búsqueda por construir una nueva cultura militante, el interés por otras formas de opresión y explotación, además de la de clase. Estos y otros temas deberán ser abordados en Contra-tiempos. Algunos lo serán en las páginas que siguen; otros en las ediciones venideras.
 Asumimos el formato de “números-dossiers”, dedicando casi exclusivamente cada revista a un tema central de las problemáticas de la emancipación. Este primer número podríamos entenderlo como un extendido “editorial” al proyecto intelectual en el que nos embarcamos. Abordaremos, entonces, un estado de la cuestión sobre los grandes temas del socialismo de nuestro tiempo: el análisis de la actual crisis económica, social y ambiental del capitalismo; la discusión sobre las nuevas formas organizativas, el partido y los movimientos sociales; el inicio de un examen crítico sobre los fundamentos filosóficos del socialismo clásico; el intento de establecer un diálogo entre la tradición socialista marxista y el liberalismo igualitarista a propósito de una obra central de la filosofía política contemporánea como es la Teoría de la Justicia de John Rawls; un intento de balance crítico de la obra reciente de Badiou, un autor que se volvió una de las referencias centrales de la filosofía de inspiración o influencia marxista; y el análisis de los vasos comunicantes entre las actuales experiencias organizativas anti-capitalistas y la “nueva izquierda” de los sesenta y setenta.
Acompañará este “dossier” una traducción inédita de una entrevista a Daniel Bensaid que se interroga sobre la relevancia de la herencia marxista para la actualidad. El nombre de nuestra revista es una referencia evidente al último proyecto editorial del marxista francés fallecido hace pocos años – Contretemps. Retomamos el nombre de su revista como un desafío que nos lanzamos a nosotros mismos. Quisiéramos poder medirnos en la altura de su nombre propio, de su aventura crítica, en la audacia y la inteligencia de uno de los principales marxistas contemporáneos. Un filósofo que, a la vez, era un “hombre de partido”, al igual que las grandes figuras del movimiento socialista del periodo “clásico” (Marx, Kautsky, Pannekoek, Rosa Luxemburgo, Lenin, Trotsky). El artículo que abría el primer número de su Contretemps explicitaba su proyecto en los siguientes términos: “Se pretende que es preciso vivir con nuestro tiempo. No menos necesario es saber pensar a contratiempo, de manera intempestiva o inactual, a contra-pelo, habría dicho Walter Benjamin”. Nos gustaría articular una praxis política, cultural e intelectual que pueda ser fiel a tal ambicioso desafío.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Anticapitalismo para principiantes: la nueva generación de movimientos emancipatorios (Era Naciente, 2003)

Cuarta edición

https://longseller.com.ar/producto/anticapitalismo-para-principiantes/


¿Qué es el capitalismo y cuáles son sus puntos débiles? ¿En qué consisten el "biopoder", la explotación, y la opresión? ¿Cómo funciona el Estado y cuáles son las condiciones para la "autonomía"? ¿Qué quieren decir "contrapoder", "Imperio", y "multitud"? ¿Cuál es la diferencia entre "acción directa" y "desobediencia civil"? ¿Cómo es una organización "horizontal" y "en red"? ¿Existe un movimiento de resistencia global? ¿Qué tipo de revolución queremos?
Anticapitalismo para Principiantes se ocupa de estos interrogantes y muchos más, desde el punto de vista de los nuevos movimientos sociales y del pensamiento político radical más reciente. Los textos escritos por Ezequiel Adamovsky, acompañados por las poderosas ilustraciones del Colectivo Ilustradores Unidos, presentan en forma clara -aunque sin perder profundidad- las ideas más complejas del nuevo anticapitalismo.

El libro incluye un análisis no-economicista del capitalismo, una narración alternativa de la historia de los movimientos emancipatorios, un listado razonado de las diferencias entre el nuevo anticapitalismo y la izquierda tradicional, y una serie de nuevas propuestas para cambiar el mundo de maneras muy concretas. También estudia el surgimiento de nuevas formas políticas, tomando como ejemplo movimientos de campesinos, indígenas, trabajadores, mujeres, inmigrantes, y ecologistas de todo el mundo, de la India a Latinoamérica, y de Europa a Sudáfrica. (del texto de contratapa)




Anticapitalismo para principiantes fue traducido al inglés, alemán, japonés y coreano. Fue utilizado como material de formación política por diversos movimientos: varios Movimientos de Trabajadores Desocupados de Argentina, el Movimento dos Trabalhadores Desempregados MTD-RJ de Brasil, Occupy Wall Street en Estados Unidos, International Labour Research Group de Sudáfrica, En Movimiento de Perú, entre otros.


Dijo la crítica: 

“Ezequiel Adamovsky is one of the most important and exciting intellectuals of his generation. His is a radical and nuanced new voice that effortlessly travels from the streets to the printed page, and from the neighborhood assembly to the halls of academy.” Naomi Klein, autora de No Logo

 “The anti-corporate globalization movement spans the world promising to transform the world and showing signs that it may well accomplish its aspirations. A book introducing this movement, written in the clearest and most accessible prose, should also span the world, and in this case, unlike most books -- may also live up to its intentions -- which are to introduce wide audiences to material that has all too often been obscurely incomprehensible or frustratingly invisible until now. But Adamovsky goes even further, not only popularizing views, stances, aims, and analyses that should be common knowledge to every thinking citizen of our globe, but comparing and contrasting different takes on the movement and its experiences, and  offering some innovative insights of his own as well. Rarely does a book come along that deserves to appear in as many languages as Anticapitalism for Beginners.” Michael Albert, editor de Znet; autor de Parecon: Life After Capitalism (London, Verso, 2003).

 “Los manuales para la formación política de jóvenes militantes, aún en su enorme diversidad, constituyen un verdadero género. Para la generación de 1917 el libro clásico del periodista estadounidense John Reed, Diez días que conmovieron al mundo, fue una vía privilegiada de ingreso a las ideas y al imaginario de la revolución rusa, los consejos obreros y los líderes bolcheviques. En otro registro, Los principios elementales de filosofía del francés Georges Politzer constituyeron desde los años ‘30 un manual de introducción a una cierta codificación de la filosofía marxista. Reeditado durante décadas, esta versión del “materialismo dialéctico” fue exitosamente relevada por Los principios elementales del materialismo histórico de la chilena Martha Harnecker, de lectura ineludible en los ’70 (…) En los días que corren, esta literatura —que marcó a generaciones de militantes— ha quedado obsoleta. En ese sentido, Anticapitalismo para principiantes viene a responder a una demanda actual de teoría emancipatoria clásica y contemporánea, a la altura de los tiempos (y de los nuevos sujetos y las nuevas políticas) (…) Anticapitalismo para principiantes, prolijamente estructurado, bien argumentado, será una referencia obligada para la formación política de esta nueva militancia aún sin biblioteca, invitando a pensar críticamente, a procesar e intercambiar experiencias afines,  incitando a otras lecturas y a búsquedas en la red.” Horacio Tarcus, autor de El Marxismo olvidado en Argentina

Anticapitalismo para Principiantes es mucho más que un libro de divulgación. Aunque pertenece a la famosa y exitosa serie Para Principiantes, en realidad el libro presenta un analisis original y novedoso de los movimientos emancipatorios desde una perspectiva de izquierda libertaria. Particularmente interesante resulta el capítulo ‘Diez diferencias entre la izquierda tradicional y el nuevo anticapitalismo’. Por otra parte, el capítulo histórico, el que presenta los ejemplos de los nuevos movimientos, y el que se titula ‘Sin programas pero con ideas’ son igualmente informativos y estimulantes.” Peter Waterman, investigador Británico residente en Holanda; prolífico autor/editor de  trabajos sobre el movimiento obrero y los internacionalismos. 

Anticapitalismo para Principiantes es perfecto como texto introductorio para la multitud de activistas en cierne que son conscientes tanto de las miserias del sistema actual, como del fracaso de las viejas formas de rebelarse. Ofreciendo un contraste entre la izquierda tradicional y los nuevos movimientos globales, de forma clara pero sin perder de vista la complejidad del tema, Adamovsky ha logrado transformar lo que habitualmente se presenta como un sermón ideológico para expertos, en una lectura fresca y estimulante. Los jóvenes que están comenzando a involucrarse en los movimientos de protesta muchas veces me preguntan ‘¿Cuál es el mejor libro que podemos leer acerca de los movimientos’. Desde ahora puedo responder sin dudarlo: el libro de Adamovsky.”  John Jordan, uno de los fundadores de Reclaim the Streets, coeditor del libro We are Everywhere: The Irresistible Rise of Global Anticapitalism (Londres, Verso, 2003).

"The sheer level and scope of the history, concepts, and contemporary political debates that manage to be covered in this little book make it an invaluable resource. Not only is it useful to those beginning to become politically active, but it even manages to offer something for grizzled old veterans. Indeed, Anti-Capitalism is the kind of book that deserves to become a classic of the Occupy movement, as it is easily digestible, quickly read, sharp in its criticisms, and expands the horizon of anti-capitalist possibilities." Victor Osprey (New Politics, 2013)

Traducciones:

 

Anti-capitalism : the new generation of emancipatory movements
Ezequiel Adamovsky
Idioma Inglés (primera edición)
Traductor: Marie Trigona
New York, EEUU
Editorial: Seven Stories Press, 2011




Ch'otpul sedae rul wihan pan chabonjuui kyosil =
Anticapitalismo
Ezequiel Adamovsky
idioma Coreano
Traductor: I-na Chong
Seúl, Corea
Editorial: Samcheolli, 2009




Antikapitalismus für alle: die neue Generation emanzipatorischer Bewegungen
Ezequiel Adamovsky
idioma Alemán
Traductor: Luis Jara y Frederike Habermann
Berlin, Alemania
Editorial: Karl Dietz, 2007
Descargar libro completo





 
 
Manga han shihon shugi nyumon : gurobaruka to shin jiyu shugi eno taiko undo no susume.
Ezequiel Adamovsky
idioma Japonés
Traductor: Shukuko Ika
Tokio, Japón
Editorial: Akashi Shoten, 2007